Golpe para la economía de la zona euro en vísperas de una reunión clave de su banco central. La oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat, ha rebajado este jueves el crecimiento de la zona euro durante el segundo trimestre del año del 0,3% estimado inicialmente al 0,1%, lo cual confirma los temores de los economistas a una ralentización económica en los países de la moneda única. El segundo tramo del año acusó sobre todo la entrada en recesión de Países Bajos, el retroceso de Italia y la debilidad de Alemania. El balance para el conjunto de la UE es peor: la economía se mantiene completamente estancada, lastrada sobre todo por el retroceso de Polonia.

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne la semana que viene para determinar si sigue con las subidas de tipos, que en un año han pasado del 0% al 4,25%, o bien las detiene. Hasta ahora, el Eurobanco ha buscado enfriar la economía para domar una inflación que llegó a desbocarse hasta el doble dígito en 2022. La economía europea ha aguantado hasta ahora de forma razonable, pero empiezan a multiplicarse las voces que advierten del frenazo. “La economía global está perdiendo impulso y los efectos de la subida de tipos de interés en las principales economías se sienten cada vez más”, ha avisado por carta a los líderes del G-20 el presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, Klaas Knot, quien también está en el consejo del BCE.

El mandato del BCE consiste en que la inflación baje hasta el 2% a medio plazo. Es decir, el crecimiento económico no está entre su misión. Sin embargo, sí debe velar por garantizar la estabilidad financiera. Y la entrada de nuevo en una situación de estanflación (crecimiento anémico e inflación elevada) pone en riesgo la calma en los mercados financieros. De hecho, en la misma carta, Knot advertía de que “no se puede descartar” que en los próximos meses haya “más tensiones” por las subidas de tipos.

Según Eurostat, en el segundo trimestre se acusó sobre todo el descenso de las exportaciones, que fue del 0,7%. Estas ya se habían estancado en el primer trimestre, pero entraron en terreno negativo a partir de abril. El consumo de los hogares se mantuvo estancado, mientras que el gasto público se incrementó un 0,2% y la inversión, un 0,3%. “Ahora esperamos que la recesión llegue a la zona euro y al Reino Unido”, expone el último informe del banco de inversión Nomura, publicado este jueves.

Los analistas ven con preocupación, sin embargo, los datos que siguen llegando. El último índice PMI, que mide la actividad del sector privado, muestra la trayectoria descendente de los sectores servicios y manufacturero, en especial en Francia y Alemania. El influyente instituto económico Ifo, con sede en Múnich, estima que la economía germana va a seguir su dinámica actual de atonía. “Al contrario de lo que se esperaba hasta ahora, la recuperación probablemente no se materializará en la segunda mitad del año. La desaceleración continúa y esta tendencia se observa en casi todos los sectores”, afirma Timo Wollmershäuser, director de Previsiones de la institución.

El mercado de trabajo de la zona euro, por el contrario, siguió resistiendo los embates de las subidas de tipos y escaló un 0,2% en el segundo trimestre del año. El BCE, que en su última reunión advirtió de que en algún momento el empleo también flaqueará, sigue controlando las dimensiones de las subidas salariales ante el temor de que, junto a los aumentos de márgenes empresariales, puedan alimentar una espiral inflacionista.

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